Obras paralizadas en el Perú: 2.241 proyectos, S/ 73 mil millones y cuatro causas que se repiten

A marzo de 2026, el Perú tenía 2.241 obras públicas paralizadas por un monto de inversión de S/ 73.166 millones. La cifra, del informe de obras paralizadas de la Contraloría General de la República, creció 69,5 % respecto de marzo de 2025. Para poner la magnitud en contexto: equivale a varias veces el presupuesto anual de infraestructura de una región completa, detenido en obras que ya empezaron.

El dato incomoda por una razón adicional. Ocurre en el mejor momento del sector en años: según CAPECO, el PBI de construcción creció 11,8 % en el primer semestre de 2026, acumulando catorce meses consecutivos de expansión. Se construye más que nunca y, a la vez, se paraliza más que nunca.

Obras paralizadas en el Perú: 2.241 proyectos, S/ 73 mil millones y cuatro causas que se repiten

Dónde está detenida la inversión

El informe de la Contraloría desagrega las obras paralizadas por nivel de gobierno, y el resultado desmiente la intuición habitual:

  • Gobiernos locales: 1.533 obras (68,4 % del total), por S/ 12.091 millones.
  • Gobierno nacional: 391 obras (17,4 %), pero por S/ 42.564 millones.
  • Gobiernos regionales: 317 obras (14,1 %), por S/ 18.509 millones.

Es decir: los municipios concentran la mayor cantidad de obras detenidas, pero el gobierno nacional concentra el monto. Menos de una de cada cinco obras paralizadas retiene casi el 60 % del capital inmovilizado. Son los proyectos grandes —carreteras, hospitales, saneamiento— los que pesan.

Por territorio, Lima encabeza el ranking con S/ 23.514 millones en obras detenidas, seguida de La Libertad (S/ 8.517 millones), Arequipa (S/ 8.383 millones) y Áncash (S/ 3.756 millones). Por sector, Transportes y Comunicaciones concentra 626 obras, el 36,4 % del total nacional.

Por qué se detienen: cuatro causas que se repiten

Aquí está lo que de verdad interesa a quien dirige proyectos. El análisis de la evolución entre 2022 y 2025 muestra que las causas no son accidentes aislados, sino un patrón:

1. Incumplimiento de contrato — 25,4 % de los casos

Es la primera causa y la que más creció: pasó de 247 a 634 obras en ese período. Contratistas que no cumplen plazos, que abandonan el frente, o contratos que se resuelven a medio camino. Detrás de un incumplimiento suele haber algo anterior: un alcance mal definido, un precio que nunca fue realista o una capacidad del contratista que no se verificó antes de adjudicar.

2. Falta de recursos financieros — 21,2 %

Obras que arrancaron sin el financiamiento asegurado hasta el final, o cuyo costo real superó de tal modo lo presupuestado que la entidad se quedó sin caja. Es una falla de preconstrucción: el presupuesto de control no se elaboró con metrados propios ni con precios contrastados.

3. Deficiencias en el expediente técnico — 10,9 %

La causa más reveladora. Los casos por expediente técnico deficiente pasaron de 4 a 183 entre 2022 y 2025: un salto de más de cuarenta veces. Y es una causa que contamina a las demás: como señala la propia Contraloría, detrás de buena parte de los incumplimientos de contrato hay un expediente mal elaborado. Se adjudica sobre planos incompletos, la obra descubre en campo lo que el proyecto no resolvió, aparecen los adicionales, se agota el presupuesto y el contrato revienta.

4. Abandono de obra

Registró el mismo crecimiento que las deficiencias de expediente. Es el desenlace, no la causa: nadie abandona una obra que va bien.

Obras paralizadas en el Perú: 2.241 proyectos, S/ 73 mil millones y cuatro causas que se repiten

Esto no es solo un problema del Estado

Las cifras de la Contraloría corresponden a obra pública porque es la que se audita y se publica. En el sector privado no existe un registro equivalente, pero las causas son las mismas y cambian solo de nombre.

Lo que en obra pública se llama «expediente técnico deficiente», en un proyecto industrial o inmobiliario se llama ingeniería incompleta al momento de licitar. Lo que se llama «falta de recursos» es el proyecto que se presupuestó con un ratio por metro cuadrado y terminó costando otra cosa. Lo que se llama «incumplimiento de contrato» es el paquete que se adjudicó al más barato sin verificar si el alcance estaba completo.

La diferencia es que el privado no paraliza: sigue construyendo y absorbe el sobrecosto en adicionales, en plazo y en margen. La obra no se detiene, se encarece. Por eso el problema es menos visible y, en cierto modo, más caro.

Qué puede hacer el propietario

Ninguna de las cuatro causas se resuelve en obra. Todas se resuelven antes, y todas dependen de decisiones que toma el propietario, no el contratista.

Cerrar la ingeniería antes de licitar

Un expediente incompleto no se arregla con un buen contratista: se arregla terminando el expediente. La coordinación multidisciplinaria sobre modelo —lo que hace BIM dentro de una metodología VDC— existe precisamente para que las interferencias entre estructuras, electromecánica y sanitarias se resuelvan en pantalla y no con un martillo.

Presupuestar con metrados propios

El presupuesto de control del propietario debe ser independiente del que presenta el postor. Sirve para dos cosas: comparar propuestas contra una referencia y no contra la más barata, y detectar en qué partida el precio es irreal antes de firmar.

Cortar los paquetes sin zonas grises

La mayoría de los incumplimientos empiezan como una discusión de alcance: quién hacía qué. Una estrategia de contratación bien definida elimina esas fronteras difusas antes de que se conviertan en un arbitraje.

Medir el avance real, no el reportado

Metrados verificados en campo y curva de avance contrastada con la línea base. Es la única forma de que una desviación aparezca cuando todavía se puede corregir. Esto es supervisión de obras en sentido estricto.

Poner una sola conducción sobre el conjunto

Cuando cada especialista responde solo por su parte, nadie responde por el proyecto. La dirección de proyectos del lado del propietario existe para cubrir ese vacío: una función que integra alcance, plazo, costo y calidad bajo una misma lógica y que rinde cuentas del resultado, no de una especialidad.

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El costo de no dirigir

CAPECO estima que por cada sol generado en construcción se producen S/ 2,2 adicionales en otros sectores de la economía, y que la actividad da empleo directo a cerca de 1,5 millones de personas en el país. Los S/ 73 mil millones detenidos no son solo obras sin terminar: son ese multiplicador apagado.

Para un propietario privado la aritmética es más directa. Los honorarios de una dirección de proyectos representan una fracción del presupuesto de obra. Un solo adicional evitado —o un solo mes de plazo defendido en un proyecto con fecha comprometida— suele cubrirlos. La pregunta útil no es cuánto cuesta dirigir un proyecto, sino cuánto cuesta no hacerlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas obras están paralizadas en el Perú y cuánto dinero representan?

Según el informe de obras paralizadas de la Contraloría General de la República, a marzo de 2026 había 2.241 obras públicas paralizadas en todo el territorio nacional, por un monto de inversión de S/ 73.166 millones. La cifra representa un incremento de 69,5 % respecto de marzo de 2025. Otros reportes citan conteos mayores según la fecha de corte, porque el registro se actualiza trimestralmente.

¿Cuál es la principal causa de que una obra se paralice?

El incumplimiento de contrato, con el 25,4 % de los casos, seguido de la falta de recursos financieros (21,2 %) y las deficiencias en el expediente técnico (10,9 %). Las tres están encadenadas: un expediente incompleto genera adicionales, los adicionales agotan el presupuesto y la falta de presupuesto termina en resolución de contrato.

¿Estas cifras aplican también a proyectos privados?

Las cifras corresponden a obra pública, que es la que se audita y publica; en el sector privado no existe un registro equivalente. Sin embargo, las causas se repiten con otros nombres: ingeniería incompleta al licitar, presupuestos elaborados con ratios en lugar de metrados, y paquetes de contratación con alcances mal definidos. La diferencia es que el proyecto privado rara vez se paraliza: absorbe el sobrecosto en adicionales, plazo y margen.

¿Qué puede hacer un propietario para reducir este riesgo?

Cinco medidas, todas anteriores a la obra: cerrar la ingeniería antes de licitar con coordinación multidisciplinaria sobre modelo BIM; elaborar un presupuesto de control con metrados propios; cortar los paquetes de contratación sin zonas grises; medir el avance real con metrados verificados en campo; y poner una sola conducción responsable del conjunto del proyecto, no de una especialidad.

Fuentes

Valtana Consultoría y Construcción S.A.C. dirige y supervisa proyectos de infraestructura industrial, comercial y de edificación del lado del propietario, en Lima y en todo el Perú. Si tiene un proyecto en evaluación o una obra que no avanza como debería, conversemos.

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